Visado E-1: cómo operar en EE.UU. cuando los aranceles hacen que exportar sea menos competitivo
Las exportaciones agroalimentarias españolas a EE.UU. cayeron un 9,6% en valor en 2025. El vino de Jerez perdió un 24% de sus ventas en el primer semestre. La aceituna de mesa, que llegó a controlar casi la mitad del mercado americano, ha visto cómo su cuota caía del 49% al 19% en siete años.
Y sin embargo, en ese mismo año 2025, las exportaciones españolas de aceite de oliva a EE.UU. crecieron un 22%. La carne española exportada al mercado americano creció un 12%. Los medicamentos batieron récords.
Mismos aranceles. Mismo mercado. Resultados opuestos. La diferencia no está en el producto. Está en cómo está estructurada la presencia de cada empresa en EE.UU.
Las empresas que crecen en EE.UU. a pesar de los aranceles tienen algo en común: operan desde dentro del mercado, no desde fuera. Y muchas de ellas lo hacen al amparo del visado E-1.
El visado E-1 de Comercio: operar en EE.UU. sin invertir capital.
El visado E-1 está previsto en los tratados bilaterales de amistad, comercio y navegación que Estados Unidos tiene suscritos con España y con la mayoría de los países de la Unión Europea. Permite al empresario o directivo de una empresa con actividad comercial sustancial con EE.UU. residir y operar en territorio americano de forma estable y renovable, al amparo del propio tratado bilateral.
El visado E-1 de comercio se confunde frecuente con el visado E-2 de inversor. Son figuras completamente distintas. El visado E-2 exige una inversión de capital sustancial, irrevocable y a riesgo en una empresa estadounidense. El visado E-1 no requiere inversión alguna. Su requisito es el comercio: activo, real y sustancial entre la empresa del solicitante y EE.UU. Si usted ya exporta regularmente a EE.UU., es muy posible que ya tenga el requisito principal sin saberlo.
El tratado cubre tanto el comercio de mercancías como el comercio de servicios, y es precisamente esa amplitud la que, en determinadas estructuras empresariales, ha demostrado generar ventajas competitivas de primer orden en contextos de presión arancelaria. Cómo se articula esa combinación en cada caso concreto es el núcleo del asesoramiento especializado.
La tormenta perfecta: aranceles, energía y transporte a la vez
El exportador español que opera hacia EE.UU. afronta hoy una presión que llega por tres frentes simultáneos. Los aranceles llevan meses activos y han dejado de ser una amenaza negociable para convertirse en un coste estructural. Los precios de la energía industrial en Europa, aunque lejos de los picos de 2022, siguen siendo más del doble que en EE.UU. y China, encareciendo la producción en origen. Y los costes logísticos internacionales aún no han recuperado la estabilidad pre-pandemia.
Las Comunidades Autónomas con mayor exposición son también las más activas en la búsqueda de alternativas: Andalucía en aceite y alimentación, La Rioja en bebidas, la Comunitat Valenciana en cerámica y cítricos. Sectores que en conjunto representan miles de millones de euros en exportaciones anuales al mercado americano y que sienten la presión acumulada de los tres factores a la vez.
Cuando exportar se encarece por acumulación de costes, establecer presencia directa en el mercado de destino puede ser más eficiente que seguir financiando una cadena de exportación cada vez más gravosa.
Esto ya ocurrió antes: 2017, COVID y Ucrania
El escenario actual tiene precedentes claros. En 2017 y 2018, los primeros aranceles de la administración Trump sobre el acero, el aluminio y productos agroalimentarios europeos obligaron a muchas empresas españolas a replantear su modelo de acceso al mercado americano. Las que estructuraron su presencia al amparo del visado E-1 mantuvieron —y en algunos casos ampliaron— su posición cuando sus competidores retrocedian.
Después llegó la pandemia. Y aquí el visado E-1 demostró algo que pocos instrumentos jurídicos pueden reivindicar: mientras la mayoría de trámite visados se suspendieron durante el COVID, el trámite de visado E-1 nunca se suspendió. Más aún: el visado E-1 llevaba asociado un permiso de viaje que permitió a sus titulares seguir operando entre España y EE.UU. cuando las fronteras estaban prácticamente cerradas para todos los demás. En un momento en que los desplazamientos de negocios eran imposibles, quienes tenían el visado E-1 pudieron seguir viajando y operando.
Luego vino la guerra de Ucrania, con su impacto directo sobre los costes energéticos industriales y una nueva ronda de inestabilidad en las cadenas de valor globales. De nuevo, el patrón fue el mismo: los que tenían estructura aguantaron.
El visado E-1 no es una novedad de 2025. Es un instrumento probado en cada crisis de los últimos diez años. Y cada vez que ha sido puesto a prueba, ha respondido.
Por qué el expediente de visado E-1 de una empresa española exige un abogado que conozca los dos lados
El visado E-1 no es solo un visado de inmigración para EE.UU. Es un instrumento de derecho internacional. El tratado bilateral define qué se considera comercio sustancial, qué categorías de bienes y servicios califican, y cómo se interpretan conceptos como la nacionalidad de la empresa o la titularidad de las transacciones. Y esas transacciones nacen y se ejecutan bajo el marco regulatorio europeo: normativa de exportación, estructura societaria bajo derecho comunitario, regímenes aduaneros de la UE.
Un abogado que desconoce ese marco no puede construir un expediente sólido, porque el oficial consular evalúa operaciones comerciales reales que deben estar bien fundamentadas en su origen europeo. La trayectoria de Luis Agramunt ofrece una ventaja objetiva y poco común en este ámbito: Máster en Derecho de la Unión Europea (UE) por la Université Libre de Bruxelles (ULB), años de práctica profesional en Europa antes de especializarse en el acceso al mercado estadounidense, y más de 30 años y 3.000 expedientes gestionados ante la Embajada de EE.UU. en Madrid.
Conocer el derecho de la Unión Europea (UE) no es un complemento académico. Es la diferencia entre presentar un caso que el oficial consular puede verificar y uno que no puede.
La ventana sigue abierta. Pero no indefinidamente
En cada episodio anterior —aranceles de 2017-2018, COVID, Ucrania— el patrón fue consistente: los exportadores que estructuraron su presencia jurídica en EE.UU. antes de que la presión sobre su modelo se volviera insostenible fueron los que consolidaron posición. Los que esperaron llegaron con menos margen, menos tiempo y menos opciones.
Hoy el escenario es la suma de todos esos episodios a la vez: aranceles activos, energía cara en origen y logística aún inestable. Los que ya actuaron están creciendo. Los que aún no lo han hecho todavía están a tiempo. Pero ese tiempo no es ilimitado.
“El empresario que tramita un visado E-1 hoy no está reaccionando a una crisis. Está construyendo una posición para los próximos cinco años, con independencia de cómo evolucionen los aranceles, la energía o el transporte.”
Luis Agramunt, Director de Juris Magister
Si exporta a EE.UU. y quiere saber si el visado E-1 aplica a su empresa, el primer paso es un análisis de su caso concreto. No hay respuesta genérica: cada expediente se construye sobre la actividad comercial real de cada empresa.







